Ayer mientras me deleitaba con las fotos de Instagram, un video me llamĂł la atenciĂłn de inmediato: la foto mostraba una bellĂsima águila al tope de un cerro empujando suavemente a su aguilucho para que empezara a volar. Y cuando asĂ lo hizo, su madre se lanzĂł detrás de Ă©l para felicitarlo con sus alas abiertas. Como nunca habĂa visto nada parecido, la ternura de la imagen me emocionĂł profundamente. Pero al terminar de ver el video no pude menos que preguntarme si mis lágrimas se debĂan a la belleza del momento, o más bien al recuerdo de esa etapa compleja de mi vida cuando mi hijo tambiĂ©n abriĂł las alas de su nueva vida. Como para muchos otros, ese fue uno de mis momentos más penosos. Al tener un hijo Ăşnico, mi relaciĂłn con Ă©l se habĂa convertido poco a poco en el significado de mi vida. Me acordĂ© entonces de una frase del psiquiatra Americano M. Scott Peck cuando dice que si supiĂ©ramos lo que significa tener hijos nadie los tendrĂa, y me dije que, en momentos como Ă©se, era muy probabl...